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Cómo Logré Salir de la Depresión | QuiereteMilVecesMas

Qué me Ayudó a Salir de la Depresión

Antes de contarte mi experiencia con la depresión, quería darte algunos datos estadísticos relacionados con la misma, principalmente para que si tú la padeces seas consciente de que no eres la única persona que está en esa situación.

Los datos de la depresión

Una investigación de hace unos años publicada en la revista “BMC Medicine”, llevada a cabo en 18 países con distintos niveles de renta y en la que participaron casi 90.000 ciudadanos, revelaba que la depresión afectaba a 121 millones de personas en el mundo y que era la cuarta causa de discapacidad, aunque para el año 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que estará en segundo lugar. En la actualidad, año 2016, la OMS en su página web ya considera que la depresión es la primera causa de discapacidad y, además, actualmente son 350 millones de personas las afectadas en el mundo por esta enfermedad.

De aquella investigación que mencionaba se desprendía que, por ejemplo, dependiendo del país, el porcentaje de afectación variaba entre el 11% y el 15% de la población, y que los síntomas que padecían estaban relacionados con uno de los siguientes aspectos:

Síntomas

☹  Tristeza
☹  Pérdida de interés
☹  Falta de placer
☹  Sentimientos de culpa
☹  Baja autoestima
☹  Problemas para conciliar el sueño
☹  Falta de apetito
☹  Poca energía y falta de concentración

Por último, señalar también, que la investigación recoge el dato de que, en el caso de las mujeres, tienen el doble de posibilidades de deprimirse que los hombres. Dato que no es de extrañar, teniendo en cuenta el papel tan complejo que las mujeres desempeñan en nuestra sociedad.

La depresión afecta en el mundo a unos 350 millones de personas. Clic para tuitear

Aunque hay diagnóstico y tratamientos eficaces para la depresión, más de la mitad de las personas afectadas en todo el mundo (y más del 90% en muchos países) no recibe esos tratamientos.

Depresión sin causa aparente

Ahora quiero contarte mi experiencia con la depresión a los 35 años. En esa época podríamos decir que gozaba de salud y era feliz, tanto a nivel personal como profesional. Sin embargo, sucedieron una serie de acontecimientos relacionados con la pérdida de algunos familiares importantes para mí, que desencadenaron una situación de depresión, que en ningún momento vi venir y que para cuando me di cuenta ya estaba inmerso completamente en ella, sin que lo pudiera evitar.

Recuerdo los síntomas, vivía en el tremendismo, sin interés, indeciso, con baja autoestima, ansiedad y tristeza. Sólo levantarme para ir a trabajar ya era un suplicio, pues no tenía ganas, ni decisión. Por la mañana, después de un buen rato de pensarlo, me reincorporaba y me sentaba en el extremo de la cama y ahí me quedaba pensando y pensando si levantarme o volver a recostarme… pero después de unos instantes mi esposa comenzaba la labor de todas las mañanas de animarme y hacerme ver lo importante de no quedarme en cama.

Mientras ella me preparaba el desayuno, yo me levantaba y me ponía a dar vueltas en la habitación (como aquellas mulas que daban vueltas haciendo girar la piedra del molino) hasta llenarme de valor, ir a la cocina a desayunar y luego salir al lugar de trabajo.

Cuando volvía a casa, no podía escuchar las noticias, ni por radio ni por televisión, porque me daba tal grado de ansiedad que no podía soportarlo, así que me las pasaba dando vueltas alrededor de la mesa del comedor.

Tengo que reconocer que quién lo pasa peor son los familiares que conviven con uno, en este caso mi esposa, que intentaba por activa y por pasiva que fuera al médico para que me mandara un tratamiento, pero hasta esa era una decisión que se me hacía imposible tomar. Recuerdo que un día mi esposa me convenció y me acompañó a visitar al médico de familia, pero mientras esperaba mi turno, me desesperé y me marché. Al llegar a casa, mi esposa me dio a elegir entre ir al médico o irme de casa. Finalmente, ante la situación de encontrarme entre la espada y la pared, fui a un especialista.

Depresión; cuándo acudir al médico

De tantas películas que había visto en las que el psiquiatra escuchaba a su paciente, mientras este último hablaba retumbado en el diván, pues pensé que así sería mi experiencia con el especialista. Pues no, entré en la consulta, me invitó a sentarme y me dijo “Cuénteme qué le pasa”, me escuchó 5 minutos, luego creo recordar que me auscultó, miró por aquí y por allí y finalmente me despachó rapidito con la receta de unas pastillas, un antidepresivo. ¡Qué desilusión!

A “toro pasado” creo que es conveniente acudir al médico para un diagnóstico lo antes posible, en cuanto apreciemos padecer los síntomas descritos más arriba (intenta ser realista y no dramatizar). Eso sí, hasta no visitar al médico, seguir y no dejar de realizar las actividades cotidianas, pues hay personas que al menor síntoma dejan todo y luego van al médico.

Qué me ayudó

En el relato anterior no he mencionado varios puntos muy importantes, a la larga, para que yo saliera de esa situación. Puntos éstos, que sólo con el paso de los años he podido darme cuenta de la importancia que tenían para mi recuperación. Te los detallo ahora, para que te sirvan de ayuda:

  • El momento de inflexión, en que comencé el camino de la recuperación fue el instante en que mi esposa me lanzó el ultimátum. Se sabe que nuestro cerebro reacciona de una manera especial cuando percibe una situación “que entiende” de peligro, en concreto es la amígdala, situada en la corteza pre-frontal, la encargada de activar ese estado en nuestro cerebro. Y creo que ese ultimátum produjo una reacción diferente en mí, moviéndome a visitar al médico. Así pues, como moraleja en este punto te diría que, es muy importante que no te aisles, sino déjate acompañar de alguien que te quiera y te ayude a salir de ese estado.
  • Siendo realista tengo que reconocer que del médico no recibí ninguna ayuda psicológica, ¡ni pude desahogarme en el diván, ni había diván! Sin embargo, también es cierto que esos antidepresivos que me recetó me produjeron una disminución importante en el nivel de ansiedad, permitiéndome, por lo tanto, cierto grado de reflexión constructiva. Así que, como consejo general, creo que en una situación con síntomas de depresión es prioritario que recurras al especialista de turno para que te haga un diagnóstico y te ayude de la manera que éste crea más conveniente.
  • Junto a la actitud de mi esposa, el otro punto clave para mi recuperación tuvo relación con algo mental, los valores. Ahora te explico. De mis padres aprendí desde niño a ser una persona responsable con lo que hago y con los demás, y precisamente esta actitud fue la que me impidió durante esos momentos dejar el trabajo y, aunque cada mañana era un suplicio el ponerme en marcha para ir a trabajar, sin embargo una vez que salía de casa, ya no había vuelta atrás, porque el ir a trabajar formaba parte de mi responsabilidad y así lo sentía en el fondo, por encima de mi estado depresivo. Sólo en una ocasión me sentí tan mal, que salí para mi casa antes de que terminara mi turno de trabajo. En este punto quiero decirte que le des una gran importancia a los valores y principios morales que tengas instaurados en ti, porque ellos serán la única razón y respuesta que te valdrán en esos momentos.
  • Mientras estaba en el trabajo no comentaba con los compañeros el tratamiento ni la situación por la que estaba pasando, pero en una ocasión lo hice con uno de ellos, que casualmente también había pasado una enfermedad parecida. No es que su relato me ayudara, sino más bien el haberlo compartido con alguien de ese entorno, el haberme sentido comprendido, ¡oxígeno emocional! Así que, mi consejo es que compartas lo que te pasa con alguien de tu confianza, ya sea en el trabajo o en casa, eso te puede ayudar.

Depresión; cuándo se cura

Imagino que querrás saber cuándo me di cuenta de que estaba recuperado y cuánto duró dicha recuperación. Pues siento no poder darte ese dato, pues igual que vino se fue, pero seguramente no más de un año. Pero ¡ojo! esto no quiere decir que un año sea el tiempo medio para la recuperación de una depresión, es simplemente mi caso. Lo que sí creo es que, si cuando gozas de salud o no tienes síntomas, te formas mínimamente en el conocimiento de lo que es la depresión, seguramente eso ayuda a acortar los tiempos de recuperación.

Mi recomendación para cuando estés bien

Además de lo que te he contado de mi experiencia, sin duda te digo que tu mejor herramienta para salir de la depresión es tu propio convencimiento de que “Tú puedes, si quieres” y si afortunadamente no estás en esta situación, como medida preventiva te recomiendo que te intereses poco a poco por conocerte mejor: cómo reaccionas ante el estrés, la ansiedad, etc., qué ocurre en tu cuerpo cuando algo te preocupa; qué sientes, qué piensas, de qué herramientas dispones para tu gestión emocional

Te recomiendo que te intereses por temas relacionados con la inteligencia emocional, el desarrollo personal, etc., pues mientras más informado estés más herramientas tendrás a tu disposición para el caso de que te encuentres inmerso en una situación parecida a la que a mí me ocurrió.

Versión en Vídeo y Audio.

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Depresión; el planeta QL

Los últimos correos electrónicos y comentarios en el blog tienen relación, la mayoría de ellos, con la depresión. Son muchas las circunstancias que llevan a las personas a un estado depresivo, sin embargo se da la coincidencia de que casi todas ellas se encuentran en un círculo vicioso, del que es complejo salir.

Recientemente coincidí con un amigo con el que mantuve una conversación, cuyo asunto principal, como no podía ser de otra manera, fue el de la depresión. En aquella conversación utilicé una metáfora para hacerme entender más fácilmente. Le contaba a mi amigo que las personas que tienen depresión habitan un planeta distinto, el planeta QL. Los habitantes de ese planeta virtual viven en un bucle interminable de Quejas y Lamentaciones, de ahí viene el nombre, del que es complicado salir. Sin embargo, es complicado, pero no imposible, es cuestión de hallar la nave que les llevará al planeta bueno, el positivo, el de las oportunidades, el del disfrute, el de la vida.

Así pues, lo primero es conocer la clave que te va a permitir encontrar esa nave. Dicho de otra manera, ¿cómo puedes salir del bucle de las quejas y de las lamentaciones? Pues la única manera que yo conozco es siendo consciente o llegar a la conclusión de que quejarse no es útil, no sirve de nada y no te ayuda. La queja o la lamentación sólo te valen para reafirmarte en lo que ya conoces, para recordar todo lo negativo, para dejarte amarrado/a en el pasado. Además, ésta no es tarea fácil, sobre todo porque, de la misma manera que para encender una cerilla tiene que cesar el viento un instante, para salir de este círculo vicioso es preciso un momento de lucidez. Pero, como decía, no es algo imposible, a veces ocurre por un súbito despertar, por tu propio descubrimiento ante el espejo, por algo que leíste, por algo que viste, por una opinión, por un consejo, por una enfermedad grave… y ocurre.

Después de que te has despedido del planeta de las quejas y de las lamentaciones, puedes dar el siguiente paso. Ahora te toca reconocerte, pues hace tiempo que estás ausente y sientes el vacío en ti, sin herramientas para ese viaje que te espera. Con la ayuda de tu memoria y de la de tu familia y amigos, repasa tus logros hasta ahora, los retos que has afrontado y superado, todos ellos con tus habilidades y capacidades, las mismas que sigues teniendo, aunque lo habías olvidado. Así que, no eres una persona desvalida, eres la misma de siempre, fuerte y capaz.

Una vez que ya no te quejas y que sabes que sigues siendo la misma persona que antes, puedes dar el siguiente paso, pasar por el mismo proceso que aquellas personas que han salido de una enfermedad terminal o muy grave y reconocen el nuevo orden de las cosas. Esto es, que lo muy grave ya no lo es tanto, que lo importante antes ahora carece de importancia; que ya no tienes necesidades, pues las que tienes las controla automáticamente tu cerebro inconsciente (respirar, beber, comer, dormir…). Ahora sólo existen para ti los deseos, que pueden ofrecerte alegría y satisfacción, pero de los que puedes prescindir sin que pase nada. Pasarás de la prioridad por lo material, por el dinero, por el éxito, por triunfar… a la prioridad por disfrutar de la vida; de la familia, de los amigos, de las personas, de la naturaleza… de disfrutar de ti,

Gracias.

Versión en audio:

Tristeza o depresión

Tristeza | QuiereteMilVecesMasHace unos días asistí a una charla en la que «la tristeza» fue uno de los temas que trató el ponente, Leocadio Martín, un prestigioso psicólogo. Él comentaba que muchas personas confunden estar triste con estar deprimido, y son dos cosas diferentes. La tristeza es una de las emociones básicas del ser humano como también lo es la alegría, y ambas son respuestas de nuestro cuerpo ante determinados acontecimientos. Leocadio también comentaba que en Psicología incluso se tiene establecido un plazo aceptable para casos de tristeza por pérdida de un ser querido, que puede llegar a un año, sin que eso pueda considerarse depresión. Leer más

La ansiedad en tiempo de crisis

Escala de percepción de gravedad | QuiereteMilVecesMasAntes de nada quiero decirte que éste no es un artículo médico ni técnico, ni me refiero a la ansiedad como trastorno ni como enfermedad, mi opinión es la de un sufridor de esa ansiedad cotidiana que nos afecta a la mayoría de las personas por estar sometidas al estrés y las preocupaciones del día a día. Tiene que ver con esa ansiedad que la Real Academia Española define como: «Estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo».

Lo cierto es que si intentamos imaginar lo que supone la ansiedad descubriremos que con las palabras no es suficiente, éste es un estado emocional que sólo se puede comprender desde la experiencia personal, dado que Leer más

Depresión y ansiedad | QuiereteMilVecesMas

Depresión y Ansiedad; la solución está en ti

Me llama mucho la atención el que, de los artículos que he escrito, el más leído es justo uno que escribí hace casi un año, y que lleva por título “Qué me ayudó a salir de la depresión“. En este mes de agosto de 2012 incluso se ha duplicado el número de lecturas. A este respecto, sólo se me ocurren dos interpretaciones posibles: o que  ese artículo quedó como para premio o que existe un mayor número de personas afectadas por la depresión y, por lo tanto, ha crecido el interés por el tema. Siendo realista, tengo que desechar la primera posibilidad y pensar que más bien se trata de la segunda.

Búsquedas de depresión y ansiedad

Esta suposición mía se ve confirmada con los resultados de las búsquedas en Google durante este último mes, que arrojan una cifra para las palabras –Depresión y Ansiedad– de 823.000 y 673.000 respectivamente para el idioma español, y de 7.480.000 y 4.090.000 para las correspondientes palabras en el idioma inglés.

Profundizando un poco más en la búsqueda de algunos motivos que justifiquen este incremento, por ejemplo, en mi país, España, la incidencia de la depresión por efecto de la crisis económica en los últimos cinco años ha crecido un 19,4%, y las consultas por ansiedad un 8,4%.

En este punto, y en base a mi propia experiencia, quiero decirte que si te sientes deprimida/o y sientes que no es algo pasajero acudas en primer lugar a tu médico, porque si realmente estás en un proceso depresivo la ayuda del médico es determinante, siempre estarás a tiempo de seguir otros consejos, pero sin dejar de ponerte en manos de un profesional.

Síntomas

Recuerda que algunos síntomas son:

  • Baja autoestima
  • Tristeza
  • Indecisión
  • Falta de apetito
  • Pérdida de interés
  • Sentimientos de culpa
  • Problemas para conciliar el sueño
  • Falta de concentración
  • Falta de energía

Me gustaría igualmente recordarte algo básico y que muchas veces perdemos de vista: eres una persona, no una máquina, y tienes sentimientos. Esto tan elemental te lo digo porque, ante determinados hechos que ocurren en nuestra vida, por ejemplo, la pérdida de un amigo o amiga, o de un familiar, tendemos a cuestionarnos ¿por qué ha ocurrido? e incluso a  culpabilizarnos por no haberlo tratado mejor… y no queremos sentirnos mal.

No le busques explicación, la naturaleza es así y esa es la realidad, tu papel es asumirla. Es perfectamente lógico que te sientas mal, y no sólo eso, sino que además vas a pasar por varias fases, las fases del duelo, que ya están estudiadas, hasta que vuelvas a sentirte bien.

Algunos consejos

Aquí van algunos consejos que quiero darte, para el caso de que estés pasando por esa fase de depresión o ansiedad (recuerda siempre ir a tu médico). No quiero que los veas como algo científico y comprobado, simplemente es lo que yo he experimentado y me ha dado buen resultado, puede que a ti no te de, ¡pero también puede que sí y te sientas mejor!

  • Comenzando por lo último, la pérdida de un ser querido. Es bueno que en algún momento de tu vida reflexiones sobre el sentido de la vida y la muerte. Esto no es algo fácil, pero te ayudará muchísimo en esos momentos en que buscas respuestas a muchas preguntas. Hay personas que se apoyan en su religión, da igual en la que creas, es tu elección personal; otros sin embargo no siguen ninguna religión y tienen su propia filosofía. Sea cual sea el caso, lo importante es que llegues a una conclusión de cuál es el sentido de la vida y la muerte para ti, y lo apliques en esos duros momentos de pérdida. ¡Ojo! eso no evitará que te sientas mal, pero sí ayudará a tener respuestas.
  • Busca compañía. Ya sé que hay personas que cuando se sienten mal buscan la soledad. Por otro lado también ocurre que una vez que voluntariamente has buscado la soledad, luego sientes que no quieres estar en soledad. Creo que la soledad no te ayudará, la soledad puede ser viable cuando estás bien y eres capaz de gestionarte; pero cuando te sientes mal, la soledad agravará tu situación. Te propongo que busques compañía siempre que puedas: tu pareja, familia, amistades…, ellos te ayudarán mucho más que la simple soledad. Aunque sólo sea a efectos de distracción. Puede que te aburras con la compañía o que no tengas el ánimo apropiado, pero créeme, mejor estarás en compañía.
  • Comparte lo que te ocurre con alguien de confianza. Puede ser tu pareja, tu familia, una amistad, compañero/a del trabajo… Ellos te ayudarán cuando tengas que tomar decisiones. Piensa que puede haber algún momento de cierta desesperanza y debilidad para ti, y el compartir con alguien te ayudará a ver las cosas con otra visión más real y menos catastrófica.
  • Si tienes trabajo, no dejes de trabajar. Salvo que te lo recomiende el médico o el trabajo que desempeñes sea de riesgo, entonces debes consultar. Pero si tu trabajo no supone riesgo, no lo dejes, pues te mantendrá ocupado y en momentos distraído de tu estado de desánimo. Da igual que te aburras o que se te haga pesado, el trabajo te ayudará a superar la situación con más normalidad.
  • Si el origen de tu situación es que no tienes trabajo o que lo has perdido, te diré que te comprendo perfectamente. Esta situación es muy compleja y si te dejas llevar por la ansiedad caerás en un abismo peligroso. Sólo hay un camino, pero es muy duro y sin garantías, aunque siempre tendrás una oportunidad, y es el de buscar y prepararte cada vez mejor. No cejes de buscar y amplía tu campo de oportunidades, busca cualquier cosa que seas capaz de hacer, luego ya tendrás oportunidades para mejorar. Piensa por un momento en la batería de un vehículo, que si lo dejas sin arrancar varias semanas la batería se descarga y luego no podrás arrancar. De la misma manera, si te dejas llevar y te abandonas, cuando quieras no podrás emprender la aventura. En algún momento y en algún lugar habrá una oportunidad para ti, tienes que estar preparado, no sólo de cuerpo sino de espíritu también. Si quieres inspirarte en un hecho real, visiona la película de título:” The Pursuit of Happyness” (En busca de la felicidad) por Will Smith. De esa película son estas frases:
“Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo…” “Si tienes un sueño, tienes que protegerlo. Las personas que no son capaces de hacer algo te dirán que tú tampoco puedes. Si quieres algo, ve por ello y punto.”
  • Desinformación total. Recuerdo que cuando pasé por la depresión no podía soportar escuchar o ver, no sólo noticias, sino cualquier programa por televisión, ya que rápidamente lo asociaba con algo negativo. Mi recomendación es que desconectes de forma drástica de la radio, televisión y prensa escrita. Evita preocuparte por otras cosas que no seas tú, lo más probable y normal es que no esté en tus manos la solución a nada de lo que ocurra en el mundo, así que estar al tanto sólo te ocasionará perjuicio. Además, tendrás más tiempo disponible para ti. Eso sí, esa persona con la que compartes lo que te ocurre estará al tanto de todo y si tiene que informarte de algo que te atañe lo hará él/ella.

Para finalizar, me gustaría que reflexionaras sobre algo: El salir de una situación como esa depende de ti, aunque requieras ayuda externa, pero dependerá de ti. No se sale de golpe, se sale con un poco de esfuerzo que pongas de tu parte. Piensa, por ejemplo, en unos de esos motores para arar la tierra que se arrancan tirando bruscamente con una cuerda. Primero tendrás que abrir la entrada de aire, de combustible…, y luego tirar de la cuerda con fuerza. Lo probable es que a la primera no arranque, y tendrás que insistir una y otra vez hasta que lo haga. Incluso, cuando el motor es un poco viejo o está sucio, arranca muy despacio y poco a poco va subiendo de velocidad hasta alcanzar el régimen normal de trabajo.

“Si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades.”
(Wayne Dyer)

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Me pregunto cuántas creencias te limitan

creencias limitantesCasi todos los artículos que escribo lo hago después de haber vivido las experiencias que en ellos relato. Esto lo digo para que no te pienses que escribo desde la montaña de la sabiduría, ni mucho menos, simplemente me limito a contarte mis experiencias buscando alguna moraleja que te pueda ayudar, y el presente es otro de esos casos.
En estos tiempos de crisis económica son muchas las personas y empresas que lo pasan menos bien, yo también me incluyo, pero si tuviera que destacar algo que me esté sirviendo de ayuda y motivación (aunque de vez en cuando viene ese bajón puntual) Leer más