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Adiós pero no para siempre | QuiereteMilVecesMas

Adiós, pero no para siempre

Esta imagen me trae a la mente la visión de la escena final de la película “Gladiator”, en la que el comandante Maximus Decimus Meridius deja esta vida y se dirige al encuentro de sus seres queridos, también fallecidos, que se hallan al final de ese prado maravilloso que él recorre, acariciando con su mano las espigas de trigo más altas. Luego, Juba, el esclavo amigo, se despide de él en la arena del circo romano con estas palabras: “Volveremos a vernos. Pero aún no… aún no”.

Esa es mi visión de la muerte, la de un encuentro definitivo con los seres queridos que cruzaron el prado anteriormente. Pero mientras tanto se produce ese encuentro, tienes que seguir adelante en esta vida, dando cumplimiento al papel que te fue encomendado, tu misión.

Te parecerá duro en los primeros instantes, pero es que en realidad nada has perdido, simplemente ese ser se ha despedido de ti temporalmente, pero asistirás al reencuentro algún día. Facundo Cabral solía decir:

“No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. ¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte, hay mudanza…”

Y así creo yo que es. Todos tus seres queridos, tus amigos, tus familiares…, están allí esperando, no te angusties pensando que ya no volverás a verlos, pues sí que lo harás. Alégrate de haber compartido parte de tu vida con ellos, y es que incluso ellos son parte de ti. Cuando más solemos reconocer esto es cuando se trata de nuestros padres ¿A quién no le ha ocurrido que al mirarse en un espejo ve reflejado en su imagen parte de los rasgos de alguno de sus padres, o de otro familiar cercano? Ellos siguen en ti.

Ni nosotros ni nuestra vida sería la misma sin la participación de las personas que nos han rodeado. Por ejemplo, aquel tío que nos llevaba, a mí y a mis hermanos al colegio, o a nadar, porque mis padres tenían que trabajar y no podían hacerlo. Que nos dejaba jugar con los juguetes de mis primos, o ver la televisión en su casa. Aprendí de esa generosidad, me sirve de motivación y la imito siempre que puedo.

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