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Cómo ser optimista y no defraudar en el intento

optimistaEn este artículo te cuento algo que he experimentado en varias ocasiones, con personas que en su apariencia son exageradamente optimistas y exitosos. Esas que cuando las escuchas te crean cierta admiración, angustia y un poco de envidia, originados por la inevitable comparación que haces contigo mismo. Luego, si profundizas un poco, ya no es todo tan maravilloso. Por lo que he observado, y con esto no quiero decir que sea verdaderamente su deseo, pareciera como si no hubiera una intención de que ese optimismo trascendiera en el sentido de beneficiar a los del alrededor.

Si has leído otros artículos en este blog, te habrás dado cuenta de que mantengo generalmente una constante en su contenido, y es que normalmente expongo como fin último el trascender hacia los demás lo que de bueno hagamos o tengamos. En el caso del Optimismo, propongo lo mismo. Me refiero a que si estamos optimistas, ya sea por propia naturaleza o porque las cosas nos van bien, vayamos un poco más lejos de nuestro buen estado de ánimo y aprovechemos para que las personas que nos rodean se puedan sentir mejor.

¿Cómo? Si estás bien, si te encuentras bien ¿No tendrás un momento para intentar ayudar a sentirse bien alguien que tengas cerca? ¿No sería más fructífero hacer eso que ir simplemente por la vida con cara de felicidad (la tuya)? Muchas veces que me encontraba con baja autoestima o medio perdido en mis problemas y coincidía con una persona de perfil optimista como el que te describí, no se produjo ese momento mágico en que, después de transmitir el ánimo obligatorio en estos casos, el optimista se interesa realmente por ti, se preocupa en conocer lo que te sucede y luego se ofrece para ayudarte a pasar el trago con mejor ánimo. No, todo quedó en “venga ánimo, tu puedes”.

Yo creo que las personas que disfrutan de un estado de ánimo pleno de optimismo y hablan con entusiasmo, deberían ser genuinos. Tendrían que tratar de influir con eficacia y convencimiento demostrando que realmente les preocupa lo que le pasa al otro. Tendrían que estar preparados para mostrar auténtica emoción e interés por los problemas de los demás, realmente sería un apoyo muy valioso y eficaz con el que es más fácil ver la luz al final del túnel.

Decía el arquitecto Le Corbusier: “Este fue el único gesto de mi vida: la mano abierta. Es anticomunista, me dijeron. En absoluto, es mano abierta para recibir y dar, es signo de optimismo ante el mundo moderno, catastrófico.”

Gracias

Versión en audio:

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A lo largo de la vida vamos acumulando experiencias, unas veces agradables y otras menos, que van marcando y desarrollando nuestra personalidad. Además, con la perspectiva de los años encontramos el sentido a muchas de las cosas que han ocurrido en nuestra vida, y que en aquel momento no comprendíamos. Quizás ha llegado el momento de que utilicemos esta nueva aptitud para beneficio de otros que andan perdidos en los aconteceres que un día nos afectaron también a nosotros. Soy Coach Personal, Formador, Consultor y Bloguero.

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