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abr 17 2011

Cómo hablarle a una persona que te gusta

crear rapportCon cierta frecuencia participo en foros de preguntas relacionadas con la amistad, las relaciones y las habilidades sociales, y una pregunta muy recurrida, principalmente por la gente más joven, es la referida a cómo hablarle a una persona que te gusta. Con el tiempo adquirirás nociones de inteligencia emocional, empatía o cómo crear rapport, pero una habilidad que puedes practicar de forma inmediata es la de comunicarte de forma abierta y sencilla con los demás. Para ello, intentaré en este artículo darte algunas pautas.

Para comunicarte de forma eficaz con los demás no es necesario aprender y utilizar palabras o frases complejas, que incluso puede que no estén en tu vocabulario cotidiano. Tampoco de copiar al pie de la letra lo que dicen los demás en situaciones similares, pues eso te llevaría a hablar sin conectar. Más bien, es cuestión de:

  • Saber lo que se quiere decir
  • Sentir eso que se quiere decir
  • Buscar la oportunidad para decirlo
  • Decirlo de forma sencilla y transparente

Ahora me extenderé un poco en cada uno de esos aspectos, pero antes quiero decirte que, aunque en este artículo sólo me refiera a tu mensaje, sin embargo en un proceso de comunicación hay dos vías o caminos; uno de ida y otro de vuelta. Y tan importante es lo que digas como lo que te digan. Para explicarme mejor, imagina el radar de un barco o de un submarino; la información o la comunicación se obtienen al enviar y luego recibir una señal con unas características determinadas. Y tan importante es la señal que se envía como lo es el eco que se recibe de esa señal. Así pues, considera que aunque en este artículo me refiero solamente a tu mensaje, en realidad hay otros aspectos a considerar en un proceso de comunicación con otras personas.

Saber lo que se quiere decir. ¿Has escuchado decir a alguien “Disculpa, es que no sabía lo que decía”?, seguro que sí, pues para evitar eso hay que pensar un poco qué es lo que queremos decirle a la otra persona. Hay un proverbio árabe que dice algo así como “No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio” ¡Recuerda, no digas hasta no saber lo que quieres decir!

Sentir eso que se quiere decir. Puede que también hayas escuchado a alguien decir “…es que no sentía lo que decía”. Di lo que realmente sientas, y evita decir cosas que no sientes, que dices por propia conveniencia o para quedar bien. Tus palabras generan emociones en los otros y si realmente no sientes lo que dices puedes generar situaciones de frustración de difícil marcha atrás.

Buscar la oportunidad para decirlo. Esto es muy importante también. No todos los momentos son buenos para decir determinadas cosas, y esto tiene que ver con tus momentos y con los momentos de los demás. Si acabas de tener una discusión acalorada con alguien, obviamente ese no es un buen momento para decir lo que sientes, igual ocurre si ves que la persona con la que quieres hablar está concentrada en una actividad que le distrae. Ejemplo: ¿Qué haces para que no te salgan sombras en una fotografía que quieres sacar? Pues una solución es hacerla en el momento en el que el sol esté en la vertical. Algo parecido ocurre con lo que dices, hay que asegurar que se dan las condiciones para que tu mensaje sea recibido correctamente.

Decirlo de forma sencilla y transparente. Di “aspirina” mejor que “ácido acetilsalicílico”, las posibilidades de que te entiendan serán mayores. Hay una frase que me gusta mucho de un prestigioso orador llamado Germán Díaz Sossa, éste refiriéndose a hablar en público dice “Nunca comuniques para lucirte, comunica para servir”. Si extrapolamos esta frase al contexto del tema que tratamos podría quedar algo así como “No hables para quedar bien, habla para expresar lo que sientes”.

La próxima vez que te encuentres con esa persona que te gusta, piensa en lo que sientes y quieres decirle, busca el momento y háblale de forma sencilla y clara.

Gracias.
José Ramón García

QuiereteMilVecesMas 

Acerca del autor

José Ramón García

A lo largo de la vida vamos acumulando experiencias, unas veces agradables y otras menos, que van marcando y desarrollando nuestra personalidad. Además, con la perspectiva de los años encontramos el sentido a muchas de las cosas que han ocurrido en nuestra vida, y que en aquel momento no comprendíamos. Quizás ha llegado el momento de que utilicemos esta nueva aptitud para beneficio de otros que andan perdidos en los aconteceres que un día nos afectaron también a nosotros.
Soy Coach Personal.
José Ramón García

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